jueves, 10 de diciembre de 2009

TRAJE PERSA (539-330 A.C)

Con la caída del estado neobabilónico bajo el imperio persa, el traje experimenta una transformación definitiva con la decidida imcorporación del traje encajado propio de las zonas frías. No solo cambia radicalmente la estructura del vestido. Los persas, aunque siguen utilizando lana, lino y algodón, introducen uno de los materiales emblemáticos en occidente: la seda, que se va a convertir en tejido asociado a las clases altas y a los trajes de ceremonia. Junto a la pervivencia de los colores vivos para los fondos, la novedad se advierte en los motivos decorativos: animales fantásticos inscritos en círculos, cuadrados o estrellas y colocados aislados o afrontados, o los temas florales geometrizados, que influirán poderosamente en la estampación textil hasta nuestros días.
Pero lo más llamativo se refiere a la estructura del traje. Con los persas asistimos a la extensión absoluta del traje cortado y cosido, muy ceñido al cuerpo, aunque conviva en un mismo conjunto combinada con la prenda drapeada.

Otro rasgo novedoso del vestido persa es la diferencia fundamental que se advierte entre el traje diario y el de ceremonia, tanto en hombres como en mujeres. El de diario es de lana, absolutamente unisex y está formado por tres elementos: túnica corta de manga ceñida y larga, pantalón largo abombachado o ceñido y drapeado, y abrigo (especie de kaftán), amplio y con cuello liso, de piel o con pelo de camello. Como tocado, gorro de fieltro blando que se prolonga a las orejas para poderse anudar bajo la barbilla. El calzado es cerrado, zapato o bota con la punta con la punta ligeramente curvadamente hacia arriba. El traje de ceremonia sin embargo está confeccionado en seda y no es exactamente igual para los dos sexos. El de los hombres se concreta en una túnica larga con manga muy amplia que se ensancha con una quilla plisada. La túnica cuenta con bastante vuelo que se concreta en la parte delantera por medio de un cinturón muy ajustado. Así queda la zona posterior muy ceñida y el delantero muy plegada. Los tocados más frecuentes tienen forma cilíndrica. Pervive la barba y el cabello largo.

La mujer también recurre a una túnica larga de similar configuración con la diferencia de que las amplias mangas no quedan con el vuelo suelto sino recogido en la muñeca con un puño. Las persas copian de las asirias los tocados altos cilíndricos o almenados con velos pero en este caso sin cubrir el rostro. Se trata de velos decorativos, no ocultadores.  

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